Paseando, un hombre se encontró un huevo de águila. Se lo llevó y lo colocó en un nido de gallina de corral. El huevo de águila fue incubado y el águila creció con la nidada de pollos. El águila durante toda su vida, hizo lo mismo que hacían los pollos, pensando que ella era exactamente eso: un pollo. Escarbaba la tierra en busca de gusanos e insectos, cacareaba e incluso sacudía las alas y volaba unos metros, sin esorzarse. Como los pollos.
Pasaron los años i el águila envejeció. Un día, divisó muy por encima de su cabeza, en el límpido cielo, una magnífica ave que flotaba elengante y majestuosamente entre las corrientes de aire, apenas moviendo sus poderosas alas doradas.
La vieja águila miraba envidiosa hacia arriba,- ¿qué es eso?- preguntó una gallina que estaba a su lado.
Es el águila, la reina de las aves - respondió la gallina - pero no pienses en ella. Tu y yo somos diferentes.
De manera que el tiempo pasó y el águila no volvió a pensar en ello. Al cabo de unos meses, murió un mal día como gallina de corral, habiendo sido en realidad águila, la envidia de todas las aves.
Todo, todo, absolutamente todo lo que deseas está fuera de tu zona de confort. Arriésgate y sal a buscarlo.
Curro Ávalos.
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