jueves, 30 de mayo de 2013

QUATRE CAMINS CENTRE PENITENCIARI



Joan, así se llama un interno del grupo abierto de los sábados por la tarde, donde damos reiki a los internos que quieran recibir esta maravillosa energía universal. Bien Joan es un interno que hace tiempo le doy reiki, ya es mi receptor fijo, pues el se sienta en una silla y los demás se estiran en una manta en el suelo y así reciben reiki, a mi eso de ir por el suelo, me cuesta mas, aunque si hay que hacerlo lo hago, pero me es más cómodo en la silla. Lo que quiero explicar es el cambio tan espectacular que en esta persona se a producido, a nivel físico y emocional. Cuando empezamos debe hacer unos 4 meses, este sr. estaba medio encorvado caminaba cabizbajo triste y apenas decía ninguna palabra, únicamente gracias cuando acababa la sesión. Poco a poco su actitud ha ido cambiando y su estado anímico también, me comento que tenía  falta de glóbulos rojos, y que por esta consecuencia padece anemia, debido a una enfermedad que tiene hace tiempo, En los últimos análisis de sangre ha recuperado hematocritos, está mucho más alegre y solo hace que agradecernos todo lo que estamos haciendo por el, dice que gracias al reiki se está `poniendo bien, es tanta su alegría que la integradora social, nos comento que los funcionarios y los psicólogos del centro, quieren que les hagamos una sesión a ellos, para comprobar todo lo que Joan está transmitiendo con su energía, su entusiasmo y su cambio a nivel físico y psíquico.
Es realmente gratificante todo estos movimientos que la energía hace. Las experiencias que estamos viviendo con los internos es de incalculable valor emocional y personal. Este sábado volveremos ya tengo ganas, y ellos nos estarán esperando impacientes.
Cuando acabamos la tarde y hacemos el círculo de energía cerrando la sesión, cada persona habla de lo que ha sentido y lo que reiki significa para ella, realmente las palabras que tienen para con  nosotros es para quitarse el sombrero, hay verdaderos maestros allí dentro, tienen un gran interior, son muy agradecidos y con un gran potencial.
Gracias Dios mio por dejarme vivir todas estas vivencias, gracias por dejarme estar al lado de los más desfavorecidos y frágiles de la sociedad, gracias por dejarme tener los pies bien puesto en la tierra.

Carmen.


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